martes, 9 de febrero de 2010

la teoría de la relatividad


Días atrás, luego de un enero que llegó a altas temperaturas más por la política que por la humedad de Buenos Aires y la estación veraniega, trascendió que el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, habría comprado 2 millones de dólares en octubre de 2008. Por aquella época, la crisis financiera internacional, producto de la especulación inmobiliaria, alcanzaba el climax. Kirchner cambiaba los pesos por dólares para concretar la adquisición del Hotel Alto Calafate.

Algo disgustado con su partida, el presidente saliente del Banco Central de la República Argentina, había divulgado que una serie de "personas cercanas al poder" habrían hecho este tipo de operaciones financieras aparentemente beneficiadas por contar con información privilegiada. Desde falta de ética hasta delito, mucho se dijo sobre el ex presidente antes que la operación monetaria quedara momentáneamente eclipsada por una operación quirúrgica producto de una afección cardiovascular.

Falta de transparencia? Parece difícil negarlo. Más difícil parece, no obstante, entender la vara con la que se lo mide. Mientras se afirma que Kirchner "debería ir preso" por la compra de dólares, el electo presidente de Chile, Sebastián Piñera, es felicitado por la venta de su parte accionaria en la compañía área LAN con el objeto de evitar conflictos de interés.

Sin embargo, desde que Piñera ganó en segunda vuelta las elecciones presidenciales el 17 de enero, las acciones de LAN se dispararon un 64% promedio, con picos del 140%. El presidente electo de Chile había anunciado previamente que si ganaba, vendería las acciones de la aerolínea. Según se difundió, el aumento en el valor de las acciones representó un crecimiento del patrimonio de sus empresas de más de 300 millones de dólares. Bastantes millones más que los que compró Kirchner.

Aún cuando las acciones de LAN serán vendidas, Piñera anunció que conservará las del Colo Colo y el canal Chilevisión.